Jordi Llopart, el atleta pionero que vive del paro

Reproducimos a continuación la noticia publicada por Miguel Riaño en el diario EL MUNDO el 14 de Agosto de 2016

14/08/2016 00:05

La primera medalla del atletismo español sobrevive con los 426 € del subsidio a sus 64 años.

La diferencia entre lo que Jordi Llopart (El Prat, 1952) aportó al deporte español y lo que éste le ha devuelto es enorme. Su plata en los 50 kilómetros marcha en Moscú 1980 fue una hazaña fundacional, la primera medalla del atletismo, el descubrimiento de una disciplina, pero hoy él se encuentra en la cola del paro. Quizá sea una rémora del pasado. Su padre y entrenador, Moisés, ya le instruyó en una autopista en construcción para evitar burlas, el técnico Jerzy Hausleber ya debía llevárselo a México para afinar su técnica y, cuando venció en el Europeo de Praga 1978, la organización ni siquiera tenía el vinilo con el himno. «Sólo yo sabía que ganaría», recuerda hoy Llopart, que también compitió en Los Ángeles 1984 (séptimo) y Seúl 1988 (13º), mientras ya estudiaba para preparar a otros atletas: el más destacado fue Daniel Plaza, que acabó con un oro al cuello en Barcelona 1992.

Después de él, llegaron Valentí Massana, el controvertido Paquillo Fernández y María Vasco y Llopart fundó la Asociación Española de marcha en 2004, dirigió la sección de atletismo del Barcelona y preparó a los marchadores mexicanos para Londres 2012, pero un cambio político le dejó sin trabajo y, a su vuelta, no halló oportunidades. Ni su experiencia, sus diplomaturas en Enfermería y Turismo y sus seis idiomas sirvieron. «Llamé a todas las puertas», reconoce Llopart, que recibió una ayuda del Comité Olímpico Español (COE), de seis meses, como única respuesta de las instituciones. «No vivo del recuerdo», proclama el ex marchador, pero tampoco de otras cosas. En 2014 mandó un mensaje desesperado a través de la prensa: sobrevivía, con mujer y dos niñas, con los 426 euros del subsidio para parados de larga duración. Hoy, aunque asesora a la Federación Japonesa más por amistad que por salario, aún sigue así: «La ayuda de amigos y familiares me permitió trampear entonces, y es lo que estoy haciendo ahora también». «Vuelvo a estar sin trabajo, viviendo con el subsidio», admite el primer héroe del atletismo patrio que, pese a sus 64 años, no se resigna: «Me muevo, estoy en Linkedin, mando currículums…».

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