Las empresas deberían cotizar por los robots si sustituyen a trabajadores

La expansión de la robótica y la inteligencia artificial es ya un motor importantísimo de la economía mundial, y también en nuestro país, en donde no solo trabajan ya con altos niveles de productividad en las fábricas de automóviles, sino que incluso en hospitales públicos se los está utilizando por su eficiencia en administrar con precisión los medicamentos para los pacientes hospitalizados y transportar los suministros comunes (mantas, sábanas, etc, para el equipamiento de las habitaciones).

En España, los Sindicatos ya se han pronunciado a favor de que se legisle que los robots y autómatas “coticen” a la Seguridad Social para pagar las cotizaciones de las personas que deberían ocupar esos puestos de trabajo y contribuir al sostenimiento de las pensiones.

Recientemente, la eurodiputada Mady Delvaux ha propuesto que se cree una tasa / impuesto para los robots, cotizando a la Seguridad Social. No se trata  de frenar el progreso que puede traer (sería poner puertas al campo y negarse a los avances necesarios para generar productividad en las industrias, servicios y agricultura), sino precisamente de que esa enorme productividad que robótica e inteligencia artificial van a generar, se distribuya equitativamente entre el Capital -que es legítimo que obtenga un beneficio importante por la inversión- y el Trabajo, representado este por el derecho al trabajo digno de toda la sociedad, que tiene derecho a compartir la riqueza y el bienestar generados por esa inversión.

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(imagen cedida por Allthefreestock.com)

De esta forma, sería la productividad generada por la inversión en esos robots la que actuaría generando resultados para los empresarios que han invertido para conseguirla, y estos los que aportarían las cotizaciones sociales para mantener el estado de bienestar y con este, el derecho a las pensiones de las personas cuyos puestos de trabajo serán reemplazados por robots.

Varios economistas sostienen que sería un disparate forzar a las empresas inversoras en robótica a tener que financiar ese impuesto o aportar esas cotizaciones, con el argumento de que los empresarios tendrían derecho a todo el retorno de su inversión.

Discrepamos profundamente de esos economistas, pues consideramos que el único fundamento que puede sostener la creación de riqueza es el fin social de la misma: la felicidad y el bienestar de los seres humanos. Como Asociación, va desde aquí nuestro voto a favor de la propuesta de que una buena parte de esa productividad se destine a financiar las prestaciones de desempleo y las pensiones de jubilación de las personas.

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