El paro se ceba con los mayores de 55 años: el número de desempleados crece un 322% desde 2007

Reproducimos aquí el artículo elaborado por Isabel Munera, y publicado en EL MUNDO del 19 de Junio 2017, sobre entrevistas a Francisco Mesonero, Director General de Fundación Adecco, y a Andrés de Toro (presidente de nuestra Asociación), incluyendo también datos de UGT sobre el tema.

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Un 61% de los parados que superan esa edad no ha sido llamado ni para una entrevista.

La mayoría tiene cargas familiares o no ha terminado de pagar su hipoteca.

Cuando el teléfono no suena durante un año ni siquiera para hacer una entrevista de trabajo, la desesperación se convierte en una compañera habitual de la que cuesta desprenderse. Si a partir de los 40, encontrar otro empleo comienza a complicarse, a los 55, el camino se vuelve todavía más cuesta arriba.

Según una encuesta realizada por la Fundación Adecco, un 61% de los parados mayores de 55 años no ha sido llamado ni para una entrevista de trabajo en el último año, a pesar de que el 56% asegura que ha presentado su candidatura a varias ofertas semanales.

Actualmente, hay 560.100 personas mayores de 55 años que buscan empleo en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre del año. De ellos, casi tres cuartas partes (un 74%) lleva más de un año sin encontrar trabajo, cifra que desciende hasta el 61% para los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% para los parados a nivel general. Además, un 61% lleva más de dos años en paro.

Según denunció este domingo UGT en su informe ‘Mayores de 55 años en el mercado de trabajo español’, este colectivo sufre por partida doble. No sólo el número de desempleados que superan esta edad ha crecido un 322% desde la crisis, pasando de 137.500 en 2007 a 580.130 en 2016. También la tasa de paro en esta franja de edad se ha multiplicado por tres y el porcentaje de parados de larga duración se ha elevado más de un 26% en este periodo.

Pero las cosas no les han ido mucho mejor a los que han tenido la suerte de seguir activos tras la crisis. El sindicato denuncia que «se han visto obligados a aceptar, en muchos casos, subempleos temporales y parciales».

El pasado mes de diciembre, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunció un programa para mejorar la situación de los parados de larga duración, el caso de muchos de los desempleados que superan los 55 años. En total 515 millones repartidos en tres años (129 en 2017, 257 en 2018 y otros 129 en 2019). Un presupuesto que se suma a los fondos dedicados a poner en marcha políticas activas de empleo.

“Políticas de empleo insuficientes”

Asociaciones como el Observatorio del Trabajo Senior +45 consideran que se trata de «una medida positiva», aunque, apuntan, «claramente insuficiente para atender las necesidades de este colectivo».

Su presidente, Andrés de Toro, sostiene que el presupuesto debería ser notablemente superior. «Según nuestros cálculos, se debería asignar un mínimo de 500 euros al año, unos 1.100 millones en tres años, porque los parados de larga duración necesitan medidas específicas con itinerarios personalizados de reinserción y, por tanto, más apoyo y más presupuesto», explica.

Además, denuncia que desde el Ministerio y las comunidades autónomas no están prestando suficiente atención a los mayores de 40 años. «Sus políticas de empleo van más destinadas a ayudar a los parados de 16 a 30 años que, sin embargo lo tienen más fácil para adaptarse al mercado laboral».

Esto provoca, en su opinión, que los parados sénior no estén recibiendo la atención que requieren, ya que el presupuesto destinado a los parados de larga duración se dirige a todos los profesionales que llevan más de un año sin encontrar una nueva oportunidad laboral, independientemente de su edad.

«No se tendría que esperar a que los parados mayores de 45 años se conviertan en parados de larga duración, habría que actuar mucho antes con un programa de choque», defiende Toro.

Una opinión que comparten desde UGT. Para el sindicato, «las políticas del PP están olvidando a las personas mayores de 55 años». «La falta de oportunidades de empleo y de formación y la ausencia de políticas de empleo centradas en este colectivo está aumentando el efecto desánimo», denuncian.

A muchos de estos parados mayores de 45 años les cuesta salir del estado de ‘shock’ en el que se encuentran tras perder el empleo al que han dedicado media vida. Y cuando lo hacen y comienzan a buscar otro trabajo, no sólo se enfrentan a situaciones de discriminación por su edad, sino que tienen que cargar con una pesada mochila que no tienen otros parados más jóvenes.

«La mayoría tiene aún cargas familiares o no ha terminado de pagar su hipoteca y, además, no lo tienen tan fácil para moverse, ya que en su caso supone desplazar a toda la familia», señala Toro.

La sensación de que mientras a su alrededor las cosas mejoran, ellos siguen igual lleva a algunos de estos parados a arrojar la toalla.

De acuerdo al estudio de la Fundación Adecco, siete de cada 10 parados mayores de 55 años se muestran convencidos de que no van a regresar nunca al mercado laboral. Y sólo un 10% cree que conseguirá otro trabajo en los próximos 12 meses.

«Quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas», señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, en declaraciones recogidas por Europa Press. Muchos de estos parados reciben indemnizaciones tras perder su trabajo que no les cubren hasta la edad de jubilación, lo que les obliga a buscar otro empleo que, en muchas ocasiones, no llega.

229.788 fuera del sistema

Cobertura: La prolongación de la situación de paro y las restricciones de acceso a la protección por desempleo han provocado un descenso de la cobertura de este colectivo.

Protección:

De los 1,9 millones de beneficiarios por prestaciones por desempleo en 2016, 573.392 tenían más de 55 años (un 28,9%), y 229.788 estaban fuera del sistema de protección, según denuncia el sindicato UGT en un informe.

Jubilación: Quedarse en paro a las puertas de la jubilación, teniendo en cuenta que las posibilidades de encontrar otro empleo se complican, puede llevar a que la persona afectada sólo reciba un 60% de la pensión que le correspondería de haber seguido su carrera laboral hasta la edad de jubilación ordinaria.

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El Banco de España advierte de que la creación de empleo se está ralentizando

Incluimos aquí el artículo “El Banco de España advierte que la creación de empleo se está realizando”, escrito por Daniel Viaña y publicado por EL MUNDO el 13 de Junio 2017, y también mencionamos parcialmente el de Carmen Valero “La OCDE considera “vital” que España ahonde en la reforma del mercado de trabajo” publicado, también publicado el mismo día por EL MUNDO.

 

En ambos artículos, realizados a partir de las declaraciones y estimaciones del Banco de España, Funcas y la OCDE, se expresan conclusiones similares a las que mencionamos en nuestro Informe del 1º Trimestre 2017 sobre el Empleo de los Senior en España,  donde vemos claras señales de que la creación de empleo está decayendo, de que su velocidad de crecimiento va mucho más despacio que la destrucción de empleo durante los años de la crisis y de que el Gobierno central debería legislar nuevas medidas en apoyo del empleo, muy especialmente de los parados mayores de 55 años y de los parados de larga duración (entre los cuales abundan especialmente los parados mayores de 45 y los jóvenes), comprobando especialmente el cumplimiento de las medidas propuestas por la Comisaria de Empleo Europea y de los indicadores de rendimiento y eficiencia propuestos por el propio Gobierno a los Gobiernos Autonómicos.

El ritmo de creación de empleo se está desacelerando. Así lo advierte el Banco de España, que ayer elevó más allá del 3% su previsión de crecimiento de PIB para este año pero que, al mismo tiempo, afirmó que los ritmos de creación de empleo serán «cada vez menores a lo largo del horizonte de proyección, en consonancia con la previsión de una cierta suavización del ritmo de avance del producto y de unas tasas de crecimiento muy modestas de la productividad aparente».

En concreto, y según las proyecciones macroeconómicas de la economía española para 2017-2019, la tasa de paro será del 16,5% a finales de este año, mientras que en 2018 el dato será del 15,4%. Estas cifras rebajan el optimismo del Gobierno, algo poco habitual en los últimos años ya que las previsiones del Ministerio de Economía se han distinguido por quedarse por detrás de la realidad, por ser «cautas», tal y como el ministro Luis de Guindos ha defendido en más de una ocasión.

Así, el Ejecutivo estima que el paro estará por debajo del 13% en 2019, algo que el Banco de España descarta, y que la creación de empleo se mantendrá en un ritmo cercano a los 500.000 nuevos puestos al año. El organismo que preside Luis María Linde, sin embargo, estima que la cifra será más próxima a los 400.000 puestos anuales.

Esta apreciación es similar a la que también esta semana ha realizado Funcas. La Fundación de las Cajas de Ahorros considera que la tasa de paro cerrará el año en el 17% y se quedará en el 14,6% el próximo. El dato supone una mejora con respecto a la anterior previsión, ya que Funcas también ha elevado su previsión de crecimiento, pero aún así se queda por detrás del Gobierno. «El crecimiento de la productividad se está ralentizando», explica Raymond Torres, director invitado de previsión y coyuntura de Funcas, que apunta también que el ritmo de creación de empleo está más cerca de los 400.000 puestos al año que de los 500.000 que augura el Gobierno. Y, además, introduce un nuevo factor: la posibilidad de que crezca la tasa de participación.

Esto supone que, ante la mejora de la economía y de las perspectivas laborales, muchas personas que llevan años fuera del mercado están tratando de reincorporarse al mismo. Por lo tanto, esta noticia positiva tiene un efecto negativo sobre la tasa porque se deben repartir los puestos de trabjo sobre un universo mayor.

“Las cosas en España están cambiado poco a poco para mejor. Es evidente que las reformas empiezan a dar frutos, que hay mejores oportunidades para que los jóvenes conecten con el mercado laboral y eso es una buena noticia”, sostuvo Gurría en el turno de elogios a las “decisiones duras” adoptadas por el presidente Mariano Rajoy durante la pasada legislatura. “La reforma laboral de 2012 ha mejorado el desempeño en el empleo, reducido la segmentación del mercado de trabajo y fortalecido la capacidad de respuesta de los empleadores ante situaciones imprevistas”.

Pero “no estoy cantando victoria, no estamos al final del camino”, precisó Gurría. Las proyecciones de sus expertos tampoco lo sugieren. La OCDE prevé que los niveles de empleo y desempleo previos a la crisis no se alcanzarán en España a finales de 2018, cuando la tasa de desempleo será del 15,5% y la de empleo girará en torno al 55,4%.

“A fin de mejorar aún más el rendimiento del mercado de trabajo, sería vital proseguir el esfuerzo de reforma, en particular, desarrollar y coordinar políticas activas del mercado de trabajo regionales para ayudar a los desempleados a encontrar empleo, así como mejorar la evaluación y el seguimiento de estas políticas”, recomienda la OCDE en su informe.

Y hace esa recomendación porque, pese a la evolución positiva del empleo en los últimos trimestres, España tiende a situarse por debajo del promedio de la OCDE en todos los indicadores, con excepción de la calidad de ingresos en la que España se sitúa apenas en el promedio y la brecha de género que está 1,6% por encima.?

España es, por ejemplo, el cuarto país de la OCDE con menor proporción de población empleada (por delante tan sólo de Italia, Grecia y Turquía) y el segundo con una mayor tasa de desempleo (por detrás de Grecia). Además y como resultado de la profunda y prolongada crisis económica es el país que tiene una mayor tasa de personas viviendo con menos de la mitad de la renta media disponible su país (16,5 % de la población en edad de trabajar), seguido por Grecia, Estados Unidos, Estonia, Chile e Israel. No son más halagüeño los indicadores relativos a seguridad del mercado laboral, que ha empeorado en los últimos años hasta hacer de España el segundo país OCDE con mayor inseguridad en el mercado laboral y el cuarto con una mayor proporción de empleados que ven amenazado su puesto laboral. ? España sigue cualitativa y cuantitativamente en el furgón de cola de los 33 países miembros de la OCDE.